… without direction or destination

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Sabes que no vale la pena seguir llorando. Lo sabes hasta que te das cuenta de que no puedes parar.

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Vigilia en sueños.

Y al final del camino,

cuando ya desisto encima de un acolchado y suave reposo,

mis ojos entornados caen en modorra, para dar paso a la vigilia de mi cabeza.

Y lo que mantengo callado durante mis horas en vela,

se desata al cesar el último parpadeo.

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Pero no basta.

Bastaban sus ojos fijados en mí para esbozar una herida mueca y sincera. Bastaba un roce de su mano en mi mejilla para cerrar mis ojos, dejando caer, imparable, una lágrima de adiós. Bastaba levantar la mirada temerosa al encuentro de su expresión. Bastaban mis desesperados abrazos para notar mi corazón desgarrando su escondite para irse contigo. Llévalo contigo; siempre. Bastaba con saber la verdad de la situación, y aun así no bastaba nada.

Henchido el corazón de agua, rebosando en mis ojos todo ese manantial de despedidas y demoras, que no puede alojar más sollozos en su interior… no puede… no puedo…

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Mi pesar.

Acostada en la cama pensaba y pensaba en lo mismo. Solamente me salían palabras para él. Palabras que no tendrían respuesta. Solamente me salía evocar una imagen dentro de mí. Una imagen que me hizo estremecer de dolor. De un dolor dulce y desesperado. Era bonito comprender que ya no había vuelta atrás. Era bonito comprender que solamente yo podía detenerme en el tiempo y verlo todo desde una perspectiva diferente a la suya. Era bonito y, vaya si lo era.

“Lo entendí cuando lo conocí a él. Yo había nacido para querer a ese chico, para mirarlo, para tocarlo, para vivirlo en cada momento. Y supongo que más tarde comprendía que también había nacido para echarlo de menos, para quererlo incondicionalmente. Y que nadie, nunca, lo haría como yo.”

Cita

Te vi follar y fallar, y no sé cuándo me gustaste más, si cuando te contemplé proclamándote diosa o cuando te observé confesándote humana.

E. S.

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Ese “no ser capaz de llegar al nivel” o “nunca estar a la altura” de las expectativas de un pasado mucho mejor que el presente.

No importa (¿?)

[Sígueme, no tengas miedo… sígueme hasta el final, no pasará nada…]

De pie, de frente, plantado ante eso. Se notaba bajo ese cielo desnudo el escalofrío claro de la incertidumbre. Cada vez menos disimulado. Nunca has estado mirando desde tan alto, notando que vives en lo más profundo de ti. Ese cielo desnudo no es más diferente de lo que te abunda dentro.

Es la luz y la noche. La confianza y el miedo. Una completa cura y también su dolor. El límite entre lo que quiero cruzar y adonde no aconsejan permanecer. Nunca pensé que podía significar tanto. Tanto. Y por eso seguiré desvaneciéndome en el paraíso.

Puedes quedarte mirando este mundo que has traído a la vida, o simplemente dejarlo morir y reedificarlo en otro lugar.